viernes, 16 de septiembre de 2022

Viñetas satíricas (epílogo): las maquetas según Raül Valls

En las entregas anteriores, vimos como los aficionados a las maquetas ferroviarias siempre suelen ser representados por los dibujantes como niños grandes, tan obsesionados por su afición, que ignoran al resto de su entorno e incluso descuidan su vida amorosa.

Los que se dedican a las maquetas tienen un visión un poco distinta de ellos mismos. Es el caso de Raül Valls que suele terminar con una viñeta gráfica las editoriales de la revista Más Tren, de la cual es editor y director.

Sus viñetas desprenden una atmósfera de satisfacción, de capacidad de aprovechar el tiempo y de tener intereses que te mantienen vivo. He aquí una muestra:










También expresan sus viñetas un amor infinito por los trenes.


Aunque tiene la honradez de reconocer que la imagen que se tiene de los maquetistas desde fuera, a veces, coincide un poco con la realidad.

Raül Valls i Oliva (Barcelona 1958) estudió en la escuela Massana de Barcelona y es diseñador gráfico, ilustrador y creativo publicitario.
Ha colaborado como dibujante humorístico de viñeta diaria con el Diario de Andorra y con el Periódico de Andorra. Ha colaborado con el salón del Cómic de La Massana (Andorra), ha realizado diversas exposiciones, ha ganado el premio Carlemany de historieta gráfica del Principado de Andorra y ha publicado seis libros de humor gráfico.
Desde 2004, edita la revista española MÁS TREN, especializada en modelismo ferroviario y cultura del tren. Organiza cada año, desde 2010 el salón, Lleida Expo Tren.

domingo, 11 de septiembre de 2022

En la muerte de Javier Marías, un homenaje ferroviario


Ha muerto el escritor español Javier Marías. Ha sido un gran innovador de la narrativa en lengua española y sus obras han alcanzado unas cotas de calidad difíciles de repetir. 

Fue lector de español en la universidad de Oxford y esta estancia propició la novela con un fragmento ferroviario que hoy recordamos a modo de homenaje. En los primeros compases de Todas las almas (1989), ambientada en la citada ciudad universitaria, hay una memorable escena en el andén de la estación de Didcot, donde el protagonista espera su enlace para Oxford. La iluminación nocturna de la estación conforma la atmósfera.
En Inglaterra los desconocidos no suelen hablarse, ni siquiera en los trenes ni durante las largas esperas, y el silencio nocturno de la estación de Didcot es uno de los más extensos que yo he conocido.

[...] 

Unas pocas luces, separadas por decenas de metros para así evitar el despilfarro, alumbran temerosamente estos andenes aun no barridos que semejan el suelo dejado atrás por una fiesta callejera y pobre. Apenas si se distinguen los breves tramos de piedra y riel que cada una ilumina con parpadeos, y una de ellas ilumina también mi rostro que surge de un abrigo azul marino con el cuello subido y unos zapatos y tobillos de mujer cuya dueña queda en sombra.

 

jueves, 1 de septiembre de 2022

Viñetas satíricas 5/5: Los pícaros pasajeros (y 2)

 

Las preguntas inverosímiles, las deducciones ilógicas y las confusiones inexplicables de los viajeros son buen material para el humor. Ante las conductas incívicas, la sátira de los dibujantes aumenta de tono.

¿Candidez o pocas luces?

¿Y cómo se las arreglan en la oscuridad para encontrar el camino con esa luz tan pequeña?
(De Railway Gazette)

Un hombre economizador
Un billete para Verneuil.
¿Cuál, Verneuil-l'Etang o Verneuil-sur-Siene?
El más barato.

-La verdad, Nicolasa, que no concibo cómo hay gente que tiene el gusto de viajar en el mixto cuando se va tan cómodamente en el exprés.

Está lleno, tendrá que subir al imperial.
¿El imperial también va a Gracia?

Eh, eh, eh. Paren, paren. ¿No ven que se me ha caido el abanico?
(En L'Esquella de la Torratxa, almanaque 1908)

Las cosas no son lo que parece. El hombre que entra en la casilla de los cambios de aguja y le pide al guardaagujas que le ponga una cerveza.

En el metro
¡Oiga, jefe! No hay ningún nombre de estación en este billete.
Todos los billetes son iguales
Entonces ¿Cómo sabré a qué estación voy?

El incivismo

Las viñetas que lo tratan siempre hacen quedar mal al incívico, al contrario de lo que suele ocurrir, por ejemplo, con el pícaro que intenta viajar sin billete.

La vieja dama. Mary, querida, ¿te importaría cambiar el asiento con el pobre Pluff? Le gusta sentir el aire en la cara.
[De Punch]

No escupais en el suelo. 
Diversas maneras prácticas de cumplir los consejos de la alcaldía.

En el tranvía.
¿Quiere hacer el favor de ponerse bien?
¿Más bien de lo que estoy?

Los que critican, por J. Fernández
Verdaderamente es repugnante la suciedad de estos coches de ferrocarril.

No digas de este agua no beberé
–¡Mira el señor que se enfadaba tanto cunado los niños se colgaban del tranvía!
(De En Patufet del 25 de diciembre de 1920)

Fumar o no fumar

Coches para fumadores y para no fumadores, pedir permiso a los otros pasajeros para fumar y medidas antitabaco han sido materia satírica en todos los países.

–Dígame, señorita, ¿no le molestará el humo?
–Oh, señor, le tengo miedo.
–Pues no hará mal en cambiar de compartimiento porque aquí se va a fumar.

–¿Le molesta el humo?
–Mucho.
–Sí que lo siento, tendrá que cambiar de coche.
(De Le Journal Amusant)


Por la tontería de los cigarros encendidos
Que las compañís de tranvías contraten bomberos.
(De The Brooklyn Daily Eagle del 5 de marzo del 1906)

El primer coche para fumadores
(William Heath Robinson)

En el año 1903, el alcalde de Barcelona Josep Monegal, publicó la orden que prohibía fumar y escupir en los tranvías y, la que tendría que haber sido una medida de mejora de la higiene y el confort del servicio, se convirtió en el centro de las iras de la política del alcalde. La revista ¡Cu-cut! ridiculizó así la medida antitabaco:

  
Reflexiones de un conductor
–Tal cómo se ha puesto esto, si el alcalde no lo arregla, todo el tranvía tendrá que ser plataforma.

Curioso aspecto que presentan los tranvías desde que no se deja fumar en su interior.

lunes, 29 de agosto de 2022

Vicenç Pagès Jordà y el ferrocarril

Ha muerto Vicenç Pagès Jordà (1963-2022), uno de los mejores escritores actuales en catalán. Su obra, que ha actualizado la narrativa en esta lengua, contiene magníficas referencias al ferrocarril. 

Su novela Días de frontera (2013, Dies de frontera) tiene una parte, la segunda, que vale la obra entera para un aficionado ferroviario. El autor recorre los espacios propios de la literatura inscrita en el ferrocarril: observar al resto de viajeros como si fueran una muestra de la humanidad y sacar conclusiones universales, contemplar el paisaje por la ventanilla como quien mira al mundo en una pantalla y hacer un veredicto sobre el país, el placer de escuchar subrepticiamente las conversaciones de los compañeros de viaje y, sobre todo, considerar el tren como una forma de viajar que predispone como ninguna otra a la aventura. En el capítulo titulado “Lo que te puede suceder”, el autor escribe:

No sabemos si está relacionado con la sinuosidad del cubículo, con la penumbra, con las posibilidades de contacto con desconocidos. En cualquier caso, el tren es el medio de transporte que genera más expectativas sentimentales. Nos encontramos junto a personas que no tienen nada en común con nosotros excepto una parte del trayecto, compartiendo un espacio precario, pero no tan incómodo como el autobús, no tan angustioso como el avión, no tan reducido como el coche. Son menos que citas a ciegas, más bien coincidencias cara a cara que hacen pensar en los desconocidos con los que compartíamos, años atrás, la aventura de subir a la olla de las montañas rusas.

En un coche de tren, el viaje tiene una duración que permite aproximaciones y tanteos, pero difícilmente se arriesgan consolidaciones.

Cada trayecto en tren es una novela no escrita. An Unwritten Novel es el título de uno de los primeros cuentos que escribió Virginia Woolf. La trama es mínima: mientras viajaba en tren hacia Sussex, la narradora imagina cómo será la vida de su compañera de viaje.

Uno de los mejores relatos de Josep Pla comienza en un viaje nocturno en tren. Se titula Lo que puede acontecer: nada. Escrito en primera persona, explica en qué circunstancias conoció a una mujer en el pasillo de un coche. Recordemos una frase: "En el tren todo el mundo se vuelve amable, soñador, y se deja llevar por la osadía".

Una osadía lenta e ininterrumpida es la que pone en contacto a un soldado y una viuda en un compartimento de tren en La avventura di un soldato, de Italo Calvino. La comunicación, que no cesa a lo largo de todo el viaje, se produce sin que pronuncien ni una sola palabra.

Teresa, la protagonista, viaja cada día en tren de Figueres a Girona para ir a trabajar y esto permite al autor hacerle recorrer todos los tópicos virtuales y físicos del viaje en tren: la observación, el chismorreo, la ensoñación y ... el encuentro con Cosme, el atractivo colombiano con el que tendrá una tórrida relación en La Jonquera. En definitiva, como dice Cosme a Teresa: «Es que el tren da mucho de sí.»

La obra de Vicenç Pagès, también.

martes, 16 de agosto de 2022

Viñetas satíricas 4/5: Los pícaros pasajeros

El tren es un no-lugar que situa a los pasajeros fuera del espacio y del tiempo habituales y, en consecuencia, les predispone a la novedad, a la picaresca, a la aventura y a vivir situaciones fuera de lo corriente. Este fenómeno no ha escapado a la mirada de los dibujantes.

La picaresca

Las artimañas de los usuarios para viajar sin billete, con un billete de menor cuantia o en una clase superior a la pagada son un tema habitual.

–¿El rápido de Lyon? ¡Acaba de partir!
–Ah, bueno. Entonces voy a que me reembolsen mi billete de andén.

–Medio billete de ida y vuelta a Brixton, por favor.
–¿Medio? ¿Cuantos años tienes?
–Trece en casa, pero sólo nueve y medio en el tren.
[De Punch]

El joven bajito. “Medio billete a Baker Street.”
[Paga y espera que le entreguen el billete.]
Taquillero: “Es algo vergonzoso un chico como tu fumando.”
El joven bajito (indignado). “¿A quien está llamando chiquillo? ¡Tengo catorce años!
Taquillero. ¿Ah, sí? ¡Entonces pagas billete entero!
[De Punch

La siguiente viñeta, sin embargo, esta planteada en sentido contrario.

Pasajero (en segunda clase). “Creo que me he metido en un coche equivocado.”
Revisor (con dureza). “¡Ha de pagar la diferencia!”
Pasajero (triunfante). “!Oh, es eso¡ Entonces le pediré tres chelines… Tengo un billete de primera clase.”
[De Punch

La convivencia en los coches

La convivencia en los coches, especialmente en la época que estos no tenían pasillos longitudinales y no era posible cambiar de compartimento durante los trayectos, propiciaban muchas anécdotas y situaciones cómicas.

Cosas que uno más bien no debería decir
“Me temo que no tendremos este compartimento para nosotras solas, Janet.”
“Oh, está bien querida tía. Si saca la cabeza por la ventana, me atrevo a decir que nadie entrará.”
[De Punch

Algunos pasajeros tienen muy claros cuales son sus derechos.

“He reservado este asiento”

Más que satíricos, costumbristas, son estos dibujos aparecidos en distintas publicaciones periódicas.

Honor Daumier - Train de plaisir de Paris  St-Germain (c. 1870)

De Cien años de ferrrocarril en españa (1948)

De La Esfera (1917)

Escenario privilegiado del erotismo

Las estaciones ferroviarias francesas de Mézidon (mets y donc / ponlo pues) y Moult (mou..lt / suave, tierno) han servido repetidamente para hacer juegos de palabras eróticos por similitud fonética usando personajes que viajan en compartimentos aislados. En la viñeta esta se produce el siguiente diálogo cuando la dama que viaja en el mismo compartimento que la pareja anuncia erróneamente la estación: 

La dama: Mézidon.
El joven: Todavía no, señora, es Mou.. lt.

En otras versiones, las estaciones que entran en juego son las de Mézidon y Carentan (quarante an / cuarenta años):


El empleado (anunciando): –Mézidon!!!!
El viejo caballero: –Es lo que intento hacer desde Carentan.

En nuestro país el erotismo en el tren también ha dado de sí:

La revista satírica y erótica El Nando de Llofriu, que se publicó en Barcelona en los años 20 del siglo XX, también tiró de las posibilidades de esta distribución de plazas con la pluma de Eduard Serra.

–¿Te pasa ya, Ernestina?
–¡Ay, Ramoncín, no hace poco rato que me lo he sentido pasar.

En el número 806 (1898) de la revista Madrid Cómico, una historia galante que parece que arranca bien tiene un final inesperado.
  
La flechó en el andén, la amó en Pozuelo, se declaró en Las Rozas y, al pasar por el túnel de Villalba…
… curó el chucho sus ansias amorosas.

Este tipo de humor está pisando siempre el mismo territorio, como puede verse en estas viñetas de procedencia diversa.

Une Curiosite por Alexandre Hepp en Gil Blas del 11 de junio del 1897.

Noticia... perturbadora
(Italia, 1950)

La nueva orden del alcalde
Con un par de criadas
al lado del conductor
se logrará que los tranvías
vayan más lentos.
(¡Cu-cut! Del 18 de marzo del 1903 a propósito de la orden del alcalde de Barcelona de disminuir la velocidad de los tranvías.)

–¡Qué calor, señora! Si usted me lo permite me quedaré en mangas de camisa.
–Por mi que no sea. Si quiere, puede quedarse en mangas de calzoncillos.
(Feliu Elias en Papitu del 7 de septiembre del 1910)

–¿Sólo llevan un billete?
–Es que nosotros dos somos uno.

Y acabamos con un juego de palabras muy habitual en el humor erótico inglés: "get off" significa bajar de un vehículo en el lenguaje habitual y eyacular en slang.

Pensaba subir al metro en Piccadilly la pasada noche, pero "me bajé" ahí.

Aquí es donde "me bajé".