jueves, 1 de septiembre de 2022

Viñetas satíricas 5/5: Los pícaros pasajeros (y 2)

 

Las preguntas inverosímiles, las deducciones ilógicas y las confusiones inexplicables de los viajeros son buen material para el humor. Ante las conductas incívicas, la sátira de los dibujantes aumenta de tono.

¿Candidez o pocas luces?

¿Y cómo se las arreglan en la oscuridad para encontrar el camino con esa luz tan pequeña?
(De Railway Gazette)

Un hombre economizador
Un billete para Verneuil.
¿Cuál, Verneuil-l'Etang o Verneuil-sur-Siene?
El más barato.

-La verdad, Nicolasa, que no concibo cómo hay gente que tiene el gusto de viajar en el mixto cuando se va tan cómodamente en el exprés.

Está lleno, tendrá que subir al imperial.
¿El imperial también va a Gracia?

Eh, eh, eh. Paren, paren. ¿No ven que se me ha caido el abanico?
(En L'Esquella de la Torratxa, almanaque 1908)

Las cosas no son lo que parece. El hombre que entra en la casilla de los cambios de aguja y le pide al guardaagujas que le ponga una cerveza.

En el metro
¡Oiga, jefe! No hay ningún nombre de estación en este billete.
Todos los billetes son iguales
Entonces ¿Cómo sabré a qué estación voy?

El incivismo

Las viñetas que lo tratan siempre hacen quedar mal al incívico, al contrario de lo que suele ocurrir, por ejemplo, con el pícaro que intenta viajar sin billete.

La vieja dama. Mary, querida, ¿te importaría cambiar el asiento con el pobre Pluff? Le gusta sentir el aire en la cara.
[De Punch]

No escupais en el suelo. 
Diversas maneras prácticas de cumplir los consejos de la alcaldía.

En el tranvía.
¿Quiere hacer el favor de ponerse bien?
¿Más bien de lo que estoy?

Los que critican, por J. Fernández
Verdaderamente es repugnante la suciedad de estos coches de ferrocarril.

No digas de este agua no beberé
–¡Mira el señor que se enfadaba tanto cunado los niños se colgaban del tranvía!
(De En Patufet del 25 de diciembre de 1920)

Fumar o no fumar

Coches para fumadores y para no fumadores, pedir permiso a los otros pasajeros para fumar y medidas antitabaco han sido materia satírica en todos los países.

–Dígame, señorita, ¿no le molestará el humo?
–Oh, señor, le tengo miedo.
–Pues no hará mal en cambiar de compartimiento porque aquí se va a fumar.

–¿Le molesta el humo?
–Mucho.
–Sí que lo siento, tendrá que cambiar de coche.
(De Le Journal Amusant)


Por la tontería de los cigarros encendidos
Que las compañís de tranvías contraten bomberos.
(De The Brooklyn Daily Eagle del 5 de marzo del 1906)

El primer coche para fumadores
(William Heath Robinson)

En el año 1903, el alcalde de Barcelona Josep Monegal, publicó la orden que prohibía fumar y escupir en los tranvías y, la que tendría que haber sido una medida de mejora de la higiene y el confort del servicio, se convirtió en el centro de las iras de la política del alcalde. La revista ¡Cu-cut! ridiculizó así la medida antitabaco:

  
Reflexiones de un conductor
–Tal cómo se ha puesto esto, si el alcalde no lo arregla, todo el tranvía tendrá que ser plataforma.

Curioso aspecto que presentan los tranvías desde que no se deja fumar en su interior.