La prohibición de escupir en el suelo en los tranvías tampoco se libró de la sátira:
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¡No escupir en el suelo! / Diversas maneras prácticas de seguir los consejos de la Alcaldía |
Algunos de los argumentos empleados, aún resuenan en nuestros días:Señor Alcalde: Con el respetoQue se debe a la Autoridad,Me permito indicarleQue me extraña muchoQue un hombre del su criterio,De tan buenas cualidadesY de sentimientos tan nobles,Se entretenga en perseguirA los barceloneses que se honranCon el vicio de fumar.No se comprende que una personaComo el señor Monegal,Alcalde de Barcelona,Haya de repente dispuestoQue en el interior de los tranvíasSe nos impida fumar.Esta orden draconianaHa traído un gran trastornoEntre el núcleo de viciosos,Con que cuenta la ciudad,Los que se han creído ofendidosY escarnecidos y denigrados,No tan solo porque se les privaDe un vicio tan general,Sino que también porqué atentaA los fueros de la libertad(que se han puesto tan de modade un tiempo a esta parte),con menosprecio de la justicia,del fumador y de los estancos.
No le faltaba razón. Finalmente, parece que en la sátira se impone el sentido común.Si bien es cierto que en muchos paísesEstá prohibido el fumarEn el interior de los tranvías,Tampoco es menos verdadQue los pueblos de referenciaSon pueblos civilizados…Y, señores míos, aquí en EspañaAún tenemos para años.
Y ara debo manifestarle
Que yo por mi parte,
Por respeto a las señoras
Y a los señores y a todos los nacidos,
Si alguna vez subo al tranvía
Tiro el cigarrillo al entrar…
Pero, vaya: esto no lo publique;
Por aquello de qué dirán.
Perdone por la molestia
Que le puedo haber causado
Y, ya lo sabe, mande y disponga
De su servidor.