lunes, 25 de mayo de 2015

Los trayectos de Xenxo

 

Se acaba de inaugurar en la sede madrileña de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles una exposición de pintura de tema ferroviario de Xenxo Sánchez. Una primera mirada a su obra no deja duda sobre la fascinación del autor por el mundo ferroviario, la cual se inscribe en su interés por las consecuciones de la tecnología, como puede verse en su blog.

La muestra incluye óleos, acrílicos, aerografías y acuarelas que nos muestran imágenes de estaciones vacías, material móvil aparcado y trenes en entornos urbanos desde perspectivas inusuales. Sin embargo, en sus cuadros no hay viajeros ni personal, los entornos ferroviarios aparecen desnudos y crean una cierta incomodidad porque uno no sabe si está ante una estación fantasma, unos andenes evacuados o en estas horas de la madrugada en que el sistema aun no se ha puesto en marcha. Sólo en la tela que se dedica a la 250 una lata de cerveza vacía olvidada junto al raíl nos habla de presencia humana.


Las obras expuestas responden a una multiplicidad de miradas e intereses y, a juicio de este bloguero, son las que tienen  como tema las estaciones las más interesantes. Éstas son también las que llevan a acordarse de las de colegas de Xenxo como Ricardo Sánchez Grande, José Miguel Palacio, Juan Moreno o José Catalá, porque tienen en común el esfuerzo por captar esa atmósfera singular del espacio ferroviario echa de luz, olor, vibración y presencia humana aunque su figura esté ausente.


Mirando los cuadros de Xenxo y sus colegas uno se pregunta si puede hablarse de la existencia de una rama de la pintura que pudiéramos llamar pintura ferroviaria o de estilo ferroviario. Pensemos en un pintor "ferroviario" como pocos: Darío de Regoyos. ¿Son los trenes lo que define la personalidad artística de Regoyos? Veamos: empezó en el naturalismo, pasó por el protosimbolismo y acabó abrazando el impresionismo e incluso el puntillismo. Cada vez que utilizaba el ferrocarril en una composición, el cuadro no dejaba de pertenecer al movimiento en el cual el pintor estaba adscrito en aquel momento. Si pensamos en las épocas en las que la abstracción ha dominado el territorio, pocos trenes encontraremos, por el contrario, es innegable que el hiperrealismo ha favorecido el relanzamiento de la temática ferroviaria. Concluiremos, pues, que la pintura ferroviaria no existe como tal, sino que, en cada época, los pintores han tratado el tema con las herramientas del momento en el cual vivían o del movimiento al cual pertenecían.


La exposición puede verse en el Palacio de Fernán Núñez de Madrid (calle Santa Isabel 44) del 20 de mayo al 21 de junio de 2015, de lunes a viernes de 11 a 20 horas y los sábados y domingos, de 11 a 14.


Para preparar la visita, acabamos con este vídeo sobre el proceso creativo del autor.

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