jueves, 1 de agosto de 2019

Troquelados ferroviarios en la enciclopedia


Antes de la aparición de las herramientas informáticas, la única manera de producir representaciones didácticas era hacer dibujos. Pero con frecuencia, las ilustraciones resultaban insuficientes para explicar el funcionamiento de los mecanismos y era entonces cuando entraba en acción el recurso de los troquelados con partes móviles. Un buen ejemplo de su utilización está en la Encyclopédie Practique de Mécanique et d'Électricité, dirigida por Henri Desarces y publicada en París en 1928 por Aristide Quillet. Cada capítulo tiene sus troquelados desplegables en color (máquinas de vapor, motores, máquinas herramienta, variadores de velocidad, transformadores, etc.). Aquí reproducimos el relativo a la locomotora. Paso a paso, a medida que vamos levantando las capas, vamos descubriendo los intersticios de la máquina.





miércoles, 17 de julio de 2019

Gonzalo Garcival y la “ferrogenética”


En la era del correo electrónico y el WhatsApp, son pocas ya las cartas de papel que me llegan, pero hace diez días me llegó una de Madrid remitida por el inefable Gonzalo García Sánchez, aka Gonzalo Garcival o Garcival. Este periodista, nacido en Sabero (León, España) en 1944, experto en cultura y ferrocarril me mandaba una fotocopia de un texto suyo publicado en la revista Líneas número 172 de 1 de abril de 1998. Una nota en papel amarillo con banda amarilla adhesiva de quita y pon rezaba:
Querido Jordi: Ahora que acaba de morir Arturo Fernández, pienso que tal vez podrías acoger en tu excelentísimo blog la “ferrogenética” de tan popular actor. Sabrás que otros hombres del cine y del teatro, como el barcelonés de adopción Paco Morán, el galán –también asturiano como Arturo Fernández— José Suárez o el famoso director de escena Calixto Bieito también tenían relación personal o familiar con el FC. Con esto espero serte útil. Un abrazo. Gonzalo.
En el artículo que me remitía, Gonzalo daba noticia del acto en que se otorgó a Arturo Fernández el título de hijo adoptivo de Oviedo; acto en el que el periodista Fernando Onega recordó que el padre del actor había sido ferroviario exiliado después de la Guerra Civil por ser militante del sindicato anarquista CNT. En el escenario estaban, cuenta Gonzalo, Luis del Olmo y Lola Herrera, ambos también hijos de ferroviarios, y, según parece, la referencia a su padre emocionó al actor.

El redactado de la nota tiene el inconfundible estilo de su autor y de ella cabe destacar el término “ferrogenética”. Gonzalo Garcival, que ha dedicado toda su vida periodística a recopilar i divulgar los vínculos del ferrocarril con todas las artes, es una mina por lo que respecta a conocer los antecedentes ferroviarios de actores, poetas, pintores, cantantes, novelistas, cineastas, compositores, etc. Incluso se puede afirmar que es peligroso citarle a alguien, porque enseguida te dará una detallada descripción de los vínculos de sus ancestros con el ferrocarril. En definitiva, un auténtico experto en “ferrogenética. Su archivo profesional está depositado en la biblioteca del Museo del Ferrocarril de Madrid y contiene información valiosísima.

La copia del artículo venía acompañada de las diapositivas de las ilustraciones en su correspondiente marquito de plástico y una de ellas, con el padre de Arturo Fernández atendiendo la maquinaria del Plano Inclinado de La Florida, es la que encabeza esta entrada.

En este blog no podíamos dejar de reconocer el trabajo de divulgación de Gonzalo, al que vemos en un retrato firmado por el pintor Javier Marcos en 2004, y su gentileza con los que padecen el mismo mal de trenes que él.


lunes, 1 de julio de 2019

Historia de una camiseta del Peñarol de Montevideo


En febrero de este año, estuve en el barrio de Peñarol de Montevideo (Uruguay). El motivo fue que, a unos diez quilómetros del centro de la ciudad, se conserva uno de los sitios de patrimonio industrial ferroviario más interesantes del cono sur americano. Se trata de un conjunto compuesto por estación de tren, talleres, casas de los jefes, casas de los obreros, centro de formación, cine y teatro, puente metálico sobre las vías y otros vestigios en una superficie de 33000 metros cuadrados.

Todo empezó en 1876, cuando el capital inglés compró la concesión que poseía el Ferrro Carril Central del Uruguay para la construcción de una línea entre Montevideo y las ciudades del norte, proyecto que estaba en marcha desde diez años antes. Fue una compra controvertida por la garantía de beneficios que otorgó el gobierno. El rápido crecimiento de la empresa recomendó substituir los talleres del barrio de Bella Vista por unos mucho más grandes situados en una zona cercana y poco poblada. La compañía inglesa decidió que el lugar adecuado para establecer los talleres de la línea era el ya existente barrio Peñarol, al que pretendió, sin éxito, rebautizar con el nombre de Nuevo Manchester.

El barrio ferroviario se construyó en 1891 e incluía, además de los elementos citados, un economato, casa para el médico y campos de deportes. El modelo urbanístico de la colonia respondía al ya ensayado en la propia Inglaterra y en el exterior, un modelo que, si bien ofrecía unos niveles de atención a los trabajadores nada habituales en el lugar, facilitaba también un control riguroso. Para Peñarol, la presencia del poblado ferroviario supuso una época dorada de trabajo, comercio y vida social, club de futbol incluido. El club de fútbol, claro está, es el famoso Peñarol de Montevideo.

A raíz de esa visita, publiqué un artículo en Vía Libre sobre la historia del barrio ferroviario y su estado actual de preservación. Pocos meses después, tuve la ocasión de entrar en conversación con una agradable pareja de uruguayos, Fernando y Betina, emigrados a España, a los que sorprendí reconociendo al momento su acento montevideano. Tuvimos una larga charla y les facilité una copia del artículo. Al día siguiente, Fernando se presentó con un regalo: una camiseta del Peñarol del año 1976 firmada por los jugadores.

–La tenía desde entonces y la guardaba para regalarla a quien la mereciera. Ahora es tuya, y tú la pasarás en el futuro a quien creas oportuno.

Un regalo entrañable que guardo con mucho cariño en mi colección de elementos ferroviarios.




domingo, 16 de junio de 2019

Los trenes y los pasajeros de Fabio Hurtado


El pintor y fotógrafo madrileño Fabio Hurtado (1960) sitúa buena parte de sus obras en un mundo recreado: el de los Estados Unidos de América de los años veinte y treinta del siglo pasado. Entornos art decó, ambientes sofisticados, damas y caballeros elegantes, escenas casi cinematográficas, historias insinuadas, etc. Algunas de sus obras son de tema ferroviario y se aplican en él las características indicadas, de manera que los trenes y las estaciones aparecen como entornos de lujo donde siempre está presente la despedida, el reencuentro, la búsqueda de la aventura o el simple placer de viajar. No son cuadros especialmente originales, las referencias a Tamara de Lempicka son evidentes, tampoco aportan demasiado a la representación pictórica del ferrocarril, pero atraen al  aficionado ferroviario porque le remiten a un cine y a una literatura en la que el viaje en tren tiene ecos de glamour y de aventura romántica de tiempos pasados.








domingo, 2 de junio de 2019

Mapa de Literatura Ferroviaria



Si entran en la web del Museo del Ferrocarril de Madrid (España), se van a encontrar con una magnífica novedad: un Mapa de Literatura Ferroviaria. Consiste en un mapa interactivo en el que, pinchando sobre un país, se accede a una página en la que tenemos noticia de obras literarias de tema ferroviario escritas por autores de esa nacionalidad. Para cada una de ellas, se ofrece una muestra del texto e información sobre el autor o autora.

Completan la página mapas ferroviarios, fotografías del material rodante y de la líneas del país y enlaces a artículos sobre la historia del ferrocarril en ese territorio, es una muestra de los fondos y colecciones que se pueden consultar en la biblioteca ferroviaria del museo.

Los creadores del mapa piden la colaboración de las personas que lo visitan enviando sus lecturas ferroviarias favoritas para ir ampliando la base de datos de la antología. Es de sobras conocido el movimiento de intercambio que los aficionados al ferrocarril mantenemos en las redes, por lo que debe animarse, y desde este blog lo hacemos, a todos los ferroaficionados que envíen sus aportaciones a biblioteca_ferroviaria@ffe.es . Seguro que serán muy bien recibidas. El magnífico trabajo que ha realizado la biblioteca del museo con su directora Ana Cabanes al frente, merece el apoyo de la afición, no sólo visitando el mapa, sino también colaborando en su ampliación y difusión.

jueves, 16 de mayo de 2019

Los dibujitos estadísticos de Renfe en 1951


En 1951 Renfe (España) publicó un documento "para poner a disposición de la opinión pública elementos para juzgar cómo se está desarrollando el Plan de Reconstrucción, que, redactado de acuerdo con las instrucciones del Excelentísimo señor Ministro de Obras Públicas, aprobó el Gobierno en fecha 20 de mayo de 1949". El plan hacía previsiones sobre reconstrucción de puentes, reforzamiento de vías, restauración de material, reducción de retrasos, acortamiento de los ciclos de los vagones, etc.

Los historiadores del ferrocarril en España han analizado en profundidad este plan, su cumplimiento y sus consecuciones, lo que hacemos hoy en este blog es fijarnos en una frase de la presentación: "En los antecedentes, gráficos y fotografías que se acompañan, podrá encontrarse cuanto se refiere al Plan en su conjunto y a sus consecuencias en el servicio." Y de estos elementos ilustrativos tomaremos los gráficos. La publicación contenía muchos datos estadísticos presentados mediante tablas, histogramas y curvas en sistemas de coordenadas, y en estas tabla se añadieron ilustraciones. También se completaban con dibujos algunas de las páginas descriptivas, a continuación se reproduce una pequeña muestra de ellos con indicación del capítulo al que pertenecen. En su conjunto, reflejan una estética que era común a la mayoría de ilustraciones estadísticas, algunas de las imágenes son neutras, pero otras, más allá del dato numérico transmiten la mentalidad de la dirección de la compañía en la época, como por ejemplo, la visiónradial de la red o la prestación de asistencia espiritual a los empleados.

Reconstrucción de la vía



Automotores térmicos


Parque de vagones 


Relaciones


Reducción de retrasos en los automotores


Formación



Atención sanitaria



Atenciones espirituales

 

miércoles, 1 de mayo de 2019

La estación del olvido. Ferrocarril en la provincia de Granada.

El fotógrafo Alberto Sánchez López ha publicado un volumen, titulado La estación del olvido. Ferrocarril en la provincia de Granada (Editorial Márgenes, Granada, 2018), en el que muestra su recorrido por todas y cada una de las estaciones de tren de esta provincia. Las líneas a las que corresponden son Baza – Guadix (clausurada desde 1985), Linares-Almería, Moreda-Granada y Bobadilla-Granada (cerrada al tráfico desde 2015).

Se agradecen los dos mapas, uno de detales de las líneas y estaciones del trabajo y otro donde se aprecia la situación de la red granadina con respecto al resto de la península. 
Cada estación o elemento de ingeniería fotografiado tiene un pie con un breve párrafo que da noticia de sus características, otro con su localización y altura sobre el nivel del mar y datos estadísticos de los pueblos a los que da o daba servicio, pero se echa en falta un poco más de información técnica. En cualquier caso, estamos delante de un libro de arte, no de un manual técnico. 

Las estaciones que están fuera de servicio han sido fotografiadas en blanco y negro, lo que les da dramatismo. Los encuadres de los edificios, los andenes y las vías son diversos y bien escogidos. En algunos casos, se incluyen fotografías de material rodante depositado en vías laterales o de locomotoras preservadas. Destaca el minucioso trabajo con los cielos.
 En definitiva, un magnífico álbum a tener en la biblioteca del aficionado.

lunes, 1 de abril de 2019

Mafalda va en tren


Esta tira de Joaquín Salvador Lavado 'Quino', dibujada en los años sesenta del siglo pasado, nos muestra a la inefable Mafalda regresando de vacaciones en un tren. Como tantos viajeros, descubre la analogía entre la ventanilla del tren y una pantalla: "Mirar por la ventanilla del tren es como ver el país por la televisión," dice orgullosa de su descubrimiento mientras sus padres duermen con placidez. Pero lo que ve a través del cristal, un poblado muy humilde, no es de su agrado: "Lástima que la televisión tenga mejores programas que el país."

El lugar de vacaciones de Mafalda y familia es Zapala, en la línea de Roca, sin servicio de trenes desde que se cerró "el zapalero". Cuando bajan en la estación para continuar el recorrido de los lagos con autobús, Mafalda corre a despedirse del tren y a disculparse por el déficit.


En otra tira, Mafalda le comenta a su padre lo que va viendo a través del cristal. "¡Es todo tan lindo!… ¡Sembrados y sembrados!... ¡Eh!... ¡Y vaquitas!..." Pero de nuevo la realidad se planta delante de la ventanilla: ¡Oh!... ¡Y esa pobre gente!... ¡Qué ranchito miserable!..." A lo que el señor que viaja en el asiento de atrás, con cara de pocos amigos y aspecto de restriñido, objeta: "¡Pintoresco, nena, pintoresco!"


En otra ocasión, circulando por una llanura desangelada, Mafalda comenta: "Por esta zona el panorama se pone un poco trise ¿No, papá?" Cuando su padre le cuenta que aquella zona no es fértil en agricultura sino en petróleo, la niña sentencia: "¿Petróleo? Sí, claro. Y más de una vez en esta zona el panorama se pone un poco espeso ¿No, papá?"


Los trenes de Quino no son ni temporales ni universales, son muy argentinos y muy del siglo pasado. En un dibujo mucho más tardío, fuera de la serie de Mafalda, el dibujante da su visión sobre la situación del ferrocarril en el país.

sábado, 16 de marzo de 2019

Trenes, latidos y trayectos


La revista de pensamiento y creación El rapto de Europa incluye en su número 39, correspondiente al mes de diciembre de 2018, una monografía titulada Trenes, latidos y trayectos. 

El escritor Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971) abre la sección con un relato, El tren o la nada, que vale la revista entera. Es un texto que rezuma fascinación por el ferrocarril y que demuestra que sigue siendo un territorio fecundo para la creación literaria. La voz narrativa describe los orígenes de su interés por el tren y como le ha acompañado en su crecimiento personal. En el texto pueden reconocerse referencias literarias y cinematográficas que enlazan con las aportaciones del autor al lenguaje literario referido al mundo ferroviario. Dos ejemplos: las primeras líneas del texto y el penúltimo párrafo.
Cuando ya no existían los milagros, aparecieron los trenes. Cruzaron áridas llanuras y las montañas de la separación. Sé que aparecieron para cruzar la soledad y también para cruzar al otro lado de la soledad.
Esperé en la estación toda mí infancia. Los miraba llegar, marchar. Volúmenes que cargaban y descargaban historias. Vagones como libros. Hombres con maletines. Mujeres con sombrero. Yo deambulaba por la estación como todos vosotros, mirando las vías, entendiendo los rieles de acero y los travesaños. Objetos para deslizarse más allá de uno mismo, de la madriguera de paredes hastiadas. Railes vados hasta que eran ocupados por el gigante que se iba aproximando. Uno ponía los oídos en el aire como los indios de las películas escuchaban el suelo. Entonces aparecía el animal de hierro.
(...) 
Desde ese momento y para siempre supe, como vos otros sabéis, que los trenes trenzaban historias de amor. Trenes con amantes que atraviesan los puntos cardinales y los nombres de todas las ciudades. Trenes que cuentan el segundero de cada travesaño en la misma vía, trenes que cuentan colinas, ríos, bosques, llanuras, árboles de la resistencia. Trenes que cuentan el paisaje vacío, por muy lleno que esté. Trenes que atraviesan túneles en el cielo, nubes en el vientre de las montañas.
El segundo texto, del arquitecto José Rivero Serrano (Ciudad Real, 1951), Fábrica de sueños despiertos, es un ensayo sobre el significado social y estético de las estaciones de tren de los siglos XIX y XX y un análisis de como la tecnología se hace presente en el espacio público.

El poeta y escritor Emilio Quintana Pareja (Granada, 1964), presenta un trabajo académico, Nana de Herrera en el tren de Abo, que tiene este esclarecedor subtítulo: El ferrocarril como elemento intermediador en la poesía nórdica de vanguardia.

De la mano del crítico de cine Adrián Esbilla, en La canción de los raíles, el lector hará un recorrido por las principales películas con presencia relevante del ferrocarril.

Finalmente, la médico Lehdía Mohamed Dafa, en A bordo del "Tren de hierro", narra su viaje en tren por Mauritania en 2005 de camino a los campos de refugiados saharauis, un relato que trasciende la simple concatenación de anécdotas del viaje.

viernes, 1 de marzo de 2019

Los relatos ferroviarios de Sergio Raúl Flores


Durante un reciente viaje por la Argentina, me cité en Salta con el escritor Sergio Raul Flores (Salta, 1949), autor de un libro de relatos de tema ferroviario titulado Historia sobre rieles (2018).

EL ESCRITOR

Sergio Raúl Flores es un hombre tranquilo, afable, que recibe al extranjero que se presenta de forma desenvuelta y expansiva con la reserva habitual en los habitantes de esta región tan alejada del tumulto porteño. Sus ojos brillan de satisfacción, no cada día llega de España un novelista y escritor de tema ferroviario queriendo entrevistarle.

Flores ha trabajado en la banca, como profesor de historia en la secundaria y, actualmente, es catedrático de Introducción a la cultura en la escuela de arquitectura de la Universidad Católica de Salta. Entusiasta ferroviario, recorre todas las estaciones de su entorno y extrae de ellas toda la información histórica, antropológica y artística disponible. El fruto de esta actividad incansable lo recogió en 2011 en el volumen Mis trenes, crónicas de viajes y un poco de historia.

LA OBRA

Los relatos de Historia sobre rieles oscilan entre la ficción, el memorialismo, el costumbrismo y la crónica histórica. A menudo, los relatos se arman a partir de una mínima excusa ferroviaria: una estación aislada, un tramo de vía abandonado o un viejo poste de señales sirve para desplegar el hecho histórico, la anécdota o la fantasía que se desea contar.

En sus relatos hay apariciones de vírgenes, demonios de carnaval que tiran al pozo al viajero y arcángeles arcabuceros que lo salvan, historias de amor nacidas en un andén, perros que salvan trenes de una catástrofe, libros esotéricos que llegan a la biblioteca creada por una maestra traídos por un inquietante personaje, viajes en tren que emulan fragmentos de la Divina Comedia, anécdotas de ferroviarios, episodios de la guerra… El libro incluye una noticia final sobre el museo ferroviario desparecido de Salta con el que colaboró como voluntario.

He aquí un fragmento del relato Tito el muchacho de Saujil con el que se identificará cualquier aficionado:
Tito se quedó solo y ya por esos tiempos corría la voz que el ramal se iba a cerrar y él no sabría qué hacer “sin sus queridos trenes”. La tierra le había brindado su sustento, pero sus seres queridos ya no estaban allí, era el momento de emigrar y si fuera posible donde los trenes seguirían corriendo por eso es que un día llegó a Tucumán.

Tito solo cursó la primaria, pero se sentía fuerte para trabajar en lo que sea y si era cerca de una estación ferroviaria mejor. Buscó un lugar donde vivir con el dinero que pudo reunir cuando liquidó sus posesiones a un vecino de Saujil. Tras el duro trabajo en el Mercado de Abasto de la ciudad de San Miguel de Tucumán se dirigía a la estación del bajo del Ferrocarril Belgra- no donde cada día pasaba el famoso Cinta de Plata y muchos trenes de cargas sobre todos los cañeros.

Un día fue observado por un hombre de edad que resultó ser un ferroviario jubilado, que como él tenía la necesidad de ver diariamente los trenes. Y acá cambió su vida ya que el destino le tenía preparado otro futuro. El viejo ferroviario le anotició que en los talleres ferroviarios de Tafí Viejo estaban tomando operarios a prueba. Y hacía allí partió Tito con la gran esperanza de cumplir con su sueño de la niñez.