viernes, 1 de noviembre de 2019

Cómics del Far West con trenes (III): los asaltos


Las historietas del Far West cuentan, como vimos en la primera entrega de esta serie, con una rigurosa nómina de personajes y escenarios preestablecidos y también con una serie de acciones tipificadas. Cuando se trata de historias con ferrocarriles, el asalto a un tren es un lugar común. La portada que encabeza esta entrega es bien representativa.

En Asalto al tren (1965) número 59 de la serie Capitan Miki, publicado por la editorial Maga de Valencia, vemos la manera "menos cruenta" de asaltar un tren, y también cómo el joven héroe, que pese a su edad es capitán de los rangers de Nevada, deja fuera de combate a los forajidos sin disparar una sola bala. La serie es de origen italiano y sus autores, que firman con el nombre colectivo EsseGesse, la iniciaron en 1950 con gran éxito.



Jackaroe es un cowboy desaliñado y parco de palabras que, de muy niño, fue encontrado y criado por los apaches. La serie fue iniciada por el creador Robin Bood en 1968 y pronto alcanzó fama. En el episodio El tren, unos enmascarados atacan un tren y matan al maquinista para que, al salir del túnel, tome una curva a excesiva velocidad y descarrile. Jackaroe lo detiene antes con un alud de piedras y, juntos, pasajeros y Jackaroe, repelen un ataque de falsos indios; todo había sido una conspiración para provocar la reanudación de la guerra. La serie tiene la gracias de introducir divertidos personajes secundarios, en este caso, las dos mujeres que aparecen en la última viñeta de la ilustración siguiente: la anciana sorprenderá a todos con su habilidad con el revólver, la joven no conseguirá el objetivo que le ha llevado al lejano oeste, encontrar marido.


En tiempos de guerra, el ferrocarril tiene una gran importancia estratégica, los trenes pueden blindarse, pero las vías son muy vulnerables. Estas viñetas de la entrega Le train de Centralia (1978) de Capitaine Apache escrito por Lecureux y dibujado por Norma, son un ejemplo clásico de la manera de detener un convoy para asaltarlo, en este caso estamos en la Guerra Civil y son los sudistas los que asaltan un tren confederado.


Tex Willer plantea también un asalto a un tren en tiempos de guerra, en este caso en el contexto de un intento del ejército mexicano de recuperar territorio en el estado norteamericano de Nuevo México. Estamos en el volumen octavo de Tex Willer, titulado El tren blindado (2004), cuyos autores son Antonio Segura y José Ortiz. El asalto que debe realizar Tex Willer tiene como finalidad hacerse con un cargamento de oro, el argumento es muy elaborado y con giros sorprendentes, pero lo que aquí nos interesa es que la planificación del asalto tiene en cuenta una buena cantidad de detalles ferroviarios; dejemos que las imágenes hablen por sí solas:


Si no se dispone de explosivos para volar la vía, queda la opción de levantar los rieles, que es lo que vemos en el episodio 18, Santa Fè Express (2000), de la serie Ken Parker escrita por Giancarlo Berardi y dibujada por Giovanni Cianti. Veamos el levantamiento de la vía y su efecto en el convoy:




Treinta años antes, en el episodio 8 de la serie Teniente Blueberry, titulado El hombre del puño de acero, J Giraud recrea en esta secuencia otra inmovilización del tren por el mismo método.


Pocas series de cómics maltratan tanto a los trenes como las que acabamos de ver, pero, como veremos en la próxima entrega, aun se les puede tratar peor.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Cómics del Far West con trenes (II): la construcción


 

Son varios los cómics que ambientan su acción en la época de la construcción de las líneas ferroviarias que permitieron la colonización del Lejano Oeste. La viñeta que abre esta entrega es la primera del álbum Teniente Blueberry - El Caballo de Hierro, el séptimo de la serie, publicado en 1970 y del que fueron autores J.M. Charlier y J. Giraud.


El ferrocarril que está construyendo la compañía Union Pacific está llegando al territorio ocupado secularmente por los sioux y los cheyenes y el general Dodge confía en que Blueberry le sea útil para negociar con las dos tribus. Como oponente al protagonista tenemos a Jethro "Steelfingers" Diamond, llamado así por su mano ortopédica, que es un jugador profesional y un pistolero sin escrúpulos que trabaja para la compañía rival, la Central Pacific, que está haciendo su propio tendido al encuentro del de Union Pacific; sabemos cómo acabó la historia: con el gobierno federal estableciendo el punto de encuentro para acabar con la disputa por quien tendía más quilómetros.

Sólo un año después Morris y Goscinny, los autores del famoso Lucky Luke, publicaron el volumen Ferrocarriles en la pradera, que parte de una situación similar. La construcción de la línea sufre grandes retrasos a causa de las acciones de sabotaje de Black Wilson y por la presencia de las tribus indias. Lucky Luke es contratado para resolver los problemas con su ingenio y su mano izquierda. Como puede verse en la viñeta, algunas de las propuestas de nuestro héroe no resultan muy eficaces.


Pero al final todo acaba como debe acabar:


Matt Marriott es una tira de prensa creada por el guionista Jim Edgar y el dibujante Tony Weare para el London Evening News en 1955. En 1972 se empezaron a publicar en España, el número 4 es El ferrocarril, que arranca también con la construcción de una línea.


El argumento se centra en las intrigas internas de la compañía constructora, en las estafas de un capataz con la comida de los operarios o la investigación de los autores de unas muertes que alguien pretende que sean imputadas a los indios.

Entra en más detalles constructivos la entrega Il treno fantasma de la serie Zagor con guion de Alfredo Castelli y dibujos de Ferri Gallieno. Se trata de una serie italiana iniciada en 1961 por la que han pasado multitud de guionistas y dibujantes, cuyo protagonista es un tarzánido que se enfrenta por igual a forajidos del oeste americano que a extraterrestres o a vampiros.


Pero estas viñetas no deben llevarnos a creer que la ingeniería de caminos tiene aquí mucho más papel, el núcleo del guion son las intrigas, las peleas a puñetazos y los descubrimientos asombrosos, y ésta es una tónica general en los cómics del Far West con trenes.

martes, 1 de octubre de 2019

Las acuarelas ferroviarias de Manuel Alcedo



El Museo del Ferrocarril de Madrid acoge en la Sala de Exposiciones “Coche 3000” una selección de acuarelas del ingeniero y ferroviario Manuel Alcedo. Ave's, Talgo's, locomotoras de vapor, tramos de vía o estaciones son algunos de los temas de su obra.


Manuel Alcedo (Málaga, 1964) ha desarrollado su propio lenguaje combinando la descripción figurativa, a veces detallada, con un amplio margen impresionista en sus composiciones; paisajes casi insinuados con un amplio margen para la interpretación personal.


Su obra, de estilo inconfundible, evoca recuerdos que como profesional del ferrocarril ha ido atesorando y nos muestra un mundo ferroviario propio, plagado de imágenes que todos tenemos en la memoria.


El artista tiene claro que “en ningún caso se trata de reproducir una fotografía, tienes que hacer tuya la obra, interpretarla, el objetivo es hacerla trascender."

Con un uso cromático rico y variado, siempre muy personal, utilizando gamas armonizadas que trasladan a quien observa su obra a un entorno emocional propio y subjetivo, consigue que el espectador capte la pasión que Manuel Alcedo tiene por el ferrocarril.

La exposición, titulada “Orígenes y Destino”, se podrá visitar entre el 3 de octubre de 2019 y el 12 de enero de 2020.

Reseña completa y más información en Museo del Ferrocarril


miércoles, 18 de septiembre de 2019

Cómics del Far West con trenes (I): portadas


La mayor parte de tebeos y cómics ambientados en el oeste se han publicado en Europa. El Lejano Oeste es un entorno muy apetecible para los guionistas y dibujantes porque ofrece un mundo cerrado y estandarizado. Los personajes (pistoleros, sherif, bandidos, médicos, chicas del salón) y los escenarios (el saloon, las praderas, la cárcel, el banco, la estación) son conocidos y esperados por los lectores. En esta ambientación, el ferrocarril tiene un papel esencial porque lo fue en la construcción del país.

La portada que encabeza esta entrega pertenece a Audax serie Bill Tournade, un cómic de pequeño formato de la editorial francesa Aredit publicado de 1973 a 1981. Junto a él, encontramos cómics ambientados en el Lejano Oeste con mucha presencia ferroviaria protagonizados por personajes conocidos como Tex Willer, Blueberry o Lucky Luke.

Las distintas ediciones y series se diferencian por el tipo de protagonista (forajido, justiciero, alma errante, agente de la ley), por decantar los guiones hacia la aventura colectiva o hacia el heroísmo personal, por buscar la fidelidad histórica o por no moverse de los estereotipos y, también, por la tipología del dibujo. La diversidad de la ediciones queda manifiesta en la diversidad de las portadas que se reproducen a continuación.

Cabe hacer una observación sobre las portadas, y es que su estética y apariencia no siempre coincide con la de los dibujos del interior, a menudo, la portada se encarga a un ilustrador distinto, el cual suele trabajar con criterios propios para conseguir que el aspecto del volumen sea atractivo y destaque en los quioscos.














domingo, 1 de septiembre de 2019

Carteles ferroviarios de pubs británicos


Esta imagen corresponde al cartel del pub de la estación de Grosmont en la línea preservada del North Yorkshire Moors Railway (GB). La foto fue tomada el 15 de agosto de 2008. La locomotora representada es una A4 bautizada en honor de Sir Nigel Gresley, uno de los más reconocidos ingenieros ferroviarios británicos; fue construida en 1937 y circula por esta línea desde 1996.

En un país donde se ama el ferrocarril y se preserva su patrimonio, no es de extrañar que las locomotoras, los trenes y los escenarios ferroviarios en general, sean motivo de los nombre y, en consecuencia, de los carteles de muchos pubs cercanos o no a las estaciones y vías férreas.

En los Midlands y en el norte de Inglaterra, los pubs competían en la contratación de los mejores carpinteros, pintores, metalistas y cristaleros para hacer sus locales más atractivos; los pintores artísticos también tuvieron su espacio de lucimiento en los carteles. Los motivos representados suelen ser locomotoras que han circulado por la región, material histórico, elementos del paisaje ferrroviario y, ocasionalmente, ingenieros y personal ferroviario.

La red está llena de las aportaciones de los aficionados al ferrocarril que toman y coleccionan fotografías de carteles con motivos ferroviarios, Basta hacer una búsqueda con la expresión "railway pub signs" para hacerse una idea del alcance de esta afición. Aquí van algunos ejemplos de fotografías tomadas por distintos aficionados en distintas ciudades.

Cheddar, Somerset

Wheatley, Oxfordshire

Malvern, Worcestershire

Faversham, Kent

jueves, 1 de agosto de 2019

Troquelados ferroviarios en la enciclopedia


Antes de la aparición de las herramientas informáticas, la única manera de producir representaciones didácticas era hacer dibujos. Pero con frecuencia, las ilustraciones resultaban insuficientes para explicar el funcionamiento de los mecanismos y era entonces cuando entraba en acción el recurso de los troquelados con partes móviles. Un buen ejemplo de su utilización está en la Encyclopédie Practique de Mécanique et d'Électricité, dirigida por Henri Desarces y publicada en París en 1928 por Aristide Quillet. Cada capítulo tiene sus troquelados desplegables en color (máquinas de vapor, motores, máquinas herramienta, variadores de velocidad, transformadores, etc.). Aquí reproducimos el relativo a la locomotora. Paso a paso, a medida que vamos levantando las capas, vamos descubriendo los intersticios de la máquina.





miércoles, 17 de julio de 2019

Gonzalo Garcival y la “ferrogenética”


En la era del correo electrónico y el WhatsApp, son pocas ya las cartas de papel que me llegan, pero hace diez días me llegó una de Madrid remitida por el inefable Gonzalo García Sánchez, aka Gonzalo Garcival o Garcival. Este periodista, nacido en Sabero (León, España) en 1944, experto en cultura y ferrocarril me mandaba una fotocopia de un texto suyo publicado en la revista Líneas número 172 de 1 de abril de 1998. Una nota en papel amarillo con banda amarilla adhesiva de quita y pon rezaba:
Querido Jordi: Ahora que acaba de morir Arturo Fernández, pienso que tal vez podrías acoger en tu excelentísimo blog la “ferrogenética” de tan popular actor. Sabrás que otros hombres del cine y del teatro, como el barcelonés de adopción Paco Morán, el galán –también asturiano como Arturo Fernández— José Suárez o el famoso director de escena Calixto Bieito también tenían relación personal o familiar con el FC. Con esto espero serte útil. Un abrazo. Gonzalo.
En el artículo que me remitía, Gonzalo daba noticia del acto en que se otorgó a Arturo Fernández el título de hijo adoptivo de Oviedo; acto en el que el periodista Fernando Onega recordó que el padre del actor había sido ferroviario exiliado después de la Guerra Civil por ser militante del sindicato anarquista CNT. En el escenario estaban, cuenta Gonzalo, Luis del Olmo y Lola Herrera, ambos también hijos de ferroviarios, y, según parece, la referencia a su padre emocionó al actor.

El redactado de la nota tiene el inconfundible estilo de su autor y de ella cabe destacar el término “ferrogenética”. Gonzalo Garcival, que ha dedicado toda su vida periodística a recopilar i divulgar los vínculos del ferrocarril con todas las artes, es una mina por lo que respecta a conocer los antecedentes ferroviarios de actores, poetas, pintores, cantantes, novelistas, cineastas, compositores, etc. Incluso se puede afirmar que es peligroso citarle a alguien, porque enseguida te dará una detallada descripción de los vínculos de sus ancestros con el ferrocarril. En definitiva, un auténtico experto en “ferrogenética. Su archivo profesional está depositado en la biblioteca del Museo del Ferrocarril de Madrid y contiene información valiosísima.

La copia del artículo venía acompañada de las diapositivas de las ilustraciones en su correspondiente marquito de plástico y una de ellas, con el padre de Arturo Fernández atendiendo la maquinaria del Plano Inclinado de La Florida, es la que encabeza esta entrada.

En este blog no podíamos dejar de reconocer el trabajo de divulgación de Gonzalo, al que vemos en un retrato firmado por el pintor Javier Marcos en 2004, y su gentileza con los que padecen el mismo mal de trenes que él.


lunes, 1 de julio de 2019

Historia de una camiseta del Peñarol de Montevideo


En febrero de este año, estuve en el barrio de Peñarol de Montevideo (Uruguay). El motivo fue que, a unos diez quilómetros del centro de la ciudad, se conserva uno de los sitios de patrimonio industrial ferroviario más interesantes del cono sur americano. Se trata de un conjunto compuesto por estación de tren, talleres, casas de los jefes, casas de los obreros, centro de formación, cine y teatro, puente metálico sobre las vías y otros vestigios en una superficie de 33000 metros cuadrados.

Todo empezó en 1876, cuando el capital inglés compró la concesión que poseía el Ferrro Carril Central del Uruguay para la construcción de una línea entre Montevideo y las ciudades del norte, proyecto que estaba en marcha desde diez años antes. Fue una compra controvertida por la garantía de beneficios que otorgó el gobierno. El rápido crecimiento de la empresa recomendó substituir los talleres del barrio de Bella Vista por unos mucho más grandes situados en una zona cercana y poco poblada. La compañía inglesa decidió que el lugar adecuado para establecer los talleres de la línea era el ya existente barrio Peñarol, al que pretendió, sin éxito, rebautizar con el nombre de Nuevo Manchester.

El barrio ferroviario se construyó en 1891 e incluía, además de los elementos citados, un economato, casa para el médico y campos de deportes. El modelo urbanístico de la colonia respondía al ya ensayado en la propia Inglaterra y en el exterior, un modelo que, si bien ofrecía unos niveles de atención a los trabajadores nada habituales en el lugar, facilitaba también un control riguroso. Para Peñarol, la presencia del poblado ferroviario supuso una época dorada de trabajo, comercio y vida social, club de futbol incluido. El club de fútbol, claro está, es el famoso Peñarol de Montevideo.

A raíz de esa visita, publiqué un artículo en Vía Libre sobre la historia del barrio ferroviario y su estado actual de preservación. Pocos meses después, tuve la ocasión de entrar en conversación con una agradable pareja de uruguayos, Fernando y Betina, emigrados a España, a los que sorprendí reconociendo al momento su acento montevideano. Tuvimos una larga charla y les facilité una copia del artículo. Al día siguiente, Fernando se presentó con un regalo: una camiseta del Peñarol del año 1976 firmada por los jugadores.

–La tenía desde entonces y la guardaba para regalarla a quien la mereciera. Ahora es tuya, y tú la pasarás en el futuro a quien creas oportuno.

Un regalo entrañable que guardo con mucho cariño en mi colección de elementos ferroviarios.




domingo, 16 de junio de 2019

Los trenes y los pasajeros de Fabio Hurtado


El pintor y fotógrafo madrileño Fabio Hurtado (1960) sitúa buena parte de sus obras en un mundo recreado: el de los Estados Unidos de América de los años veinte y treinta del siglo pasado. Entornos art decó, ambientes sofisticados, damas y caballeros elegantes, escenas casi cinematográficas, historias insinuadas, etc. Algunas de sus obras son de tema ferroviario y se aplican en él las características indicadas, de manera que los trenes y las estaciones aparecen como entornos de lujo donde siempre está presente la despedida, el reencuentro, la búsqueda de la aventura o el simple placer de viajar. No son cuadros especialmente originales, las referencias a Tamara de Lempicka son evidentes, tampoco aportan demasiado a la representación pictórica del ferrocarril, pero atraen al  aficionado ferroviario porque le remiten a un cine y a una literatura en la que el viaje en tren tiene ecos de glamour y de aventura romántica de tiempos pasados.