lunes, 16 de octubre de 2017

Maquetas en relatos y películas I


Las maquetas ferroviarias también tienen un lugar en la literatura y el cine al lado de sus referentes reales. Hay pocos, aunque notables, textos o cintas ambientados íntegramente en una maqueta o alrededor de ella, pero sí una gran cantidad de obras en las que tienen una aparición relevante desde el punto de vista argumental o de caracterización de los personajes.

Leyendo un texto o visionando una película, cabe preguntarse qué aporta la maqueta a la historia o cuál ha sido la intención del escritor o del director al utilizarla, y casi siempre la respuesta se inscribe en alguno de los casos siguientes:

La maqueta se usa para definir o caracterizar a un personaje
Es la encarnación de alguno de los caracteres a ojos de un tercero
Es una metáfora del mundo
El diorama es un mundo paralelo donde se refugia el personaje
La circulación en la maqueta es un correlato de la acción principal

La primera película en la que se utilizó una maqueta para que el espectador se hiciera una idea del carácter de uno de los personajes es probablemente Four’s a Crowd (1938, Cuatro son multitud) dirigida por Michael Curtiz. La maqueta que el multimillonario tiene en el jardín de su mansión y su dedicación a ella nos lo define como excéntrico, diletante y competitivo. Es deliciosa la escena de la carrera entre el convoy con locomotora de vapor del odioso potentado y el tren aerodinámico del protagonista, eléctricos los dos sobre las típicas vías de tres raíles de las maquetas americanas de aquella época.

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Algo parecido ocurre, ahora en el terreno literario, con Les Scrupules de Maigret (1958, Los escrúpulos de Maigret) de George Simenon. El jefe del departamento de juguetes de unos grandes almacenes parisinos le cuenta a Maigret su sospecha de que su mujer planea envenenarlo. Por su parte, la esposa del vendedor también va al encuentro del comisario para explicarle que cree que su marido está sufriendo delirios. Simenon hace que el vendedor tenga una maqueta en su casa para reforzar la idea de que el hombre es un acomplejado:
El hombre tenía necesidad de asegurarse. Y necesitaba asimismo demostrar a los demás que no era un ser inferior, y trabajaba con ahínco para convertirse en un as indiscutible en su especialidad. ¿Acaso no se consideraba en su fuero interno algo así como el Rey del Tren Eléctrico?
(…)
¿Pero acaso los trenes eléctricos, de los que no sólo se ocupaba en los grandes almacenes, sino también en su estudio de la avenida de Châtillon, no respondían bastante bien a «aquel mundo de ensueño», a «aquel mundo cerrado (de los sicópatas)? »
Existen varias versiones para la televisión (1960, 1976, 1992, 2004) y en todas ellas se utiliza el recurso de poner en relación la maqueta con la psicología del marido.


El director John Ford utilizó una maqueta en Donovan's Reef (1963, La Taberna del irlandés) para caracterizar a Thomas Gilhooley, el personaje interpretado por Lee Marvin, uno de los dos amigos ya retirados del ejército que pasan su tiempo en la taberna intentando distraerse de la monotonía de la vida tropical. Para que pensemos que Gilhooley está un tanto pirado y desconectado del mundo, le vemos evadirse con su tren eléctrico, incluso, o especialmente, cuando le hablan de matrimonio.

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Cerraremos la relación con los Addams. En el primer episodio de la serie The Addams Family (1964, La familia Addams), la singular manera de ser de Gómez se pone de manifiesto con la ayuda de una maqueta de tren. Cuando recibe la visita del director de la escuela de sus hijos, Gómez no levanta los ojos del tren que está circulando, toma un detonador y vuela el puente por donde pasa; sólo entonces entabla conversación con el director.

En la versión cinematográfica de 1991, la familia se da cuenta de la preocupación de Gómez por su hermano Fétido cuando lo oyen poner en marcha su tren eléctrico. Desde el salón, Morticia y sus hijos identifican la gravedad de su estado de ánimo por las operaciones ferroviarias: “¡Oh, no! Padre está jugando con sus trenes.” “¡Está usando el diésel!” “El puente cubierto.” “¡La curva del muerto!”.

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Parece desprenderse de las obras citadas que los propietarios de maquetas de trenes son personas un poco infantiles, excéntricas o poco sociables; algo de eso hay en el imaginario literario y cinematográfico. El panorama cambiará mucho cuando hablemos de la maqueta como metáfora del mundo.

domingo, 1 de octubre de 2017

El tren como metáfora política


En muchas ocasiones, los hechos como los que tiene ocupada la prensa internacional en el día de hoy acaban en las viñetas de los humoristas gráficos utilizando el tren como metáfora. Es el caso de la que encabeza esta entrada, dibujada por Ferreres en el diario El Periódico del 6 de septiembre de este año. El mismo Ferreres ya había utilizado el símil ferroviario para el mismo tema con anterioridad.



El anterior presidente del Gobierno también tuvo su viñeta con tren el 12 de octubre de 2008, en aquel caso un tren a punto de atropellarle. El guion era de A. Faro y el dibujo de C. Da Col.


De los trenes en marcha que encarnan una amenaza política tampoco se salvó el anterior presidente de los Estado Unidos. En The Columbus Dispatch de diciembre de 2008 así se hacían previsiones sobre su futuro de la pluma de Jeff Stahler.


Nuestros vecinos europeos tampoco se quedan cortos y la cancillera alemana es la que se lleva la palma.







Dedicado a las 844 víctimas de la violencia indiscriminada, injustificada e injustificable que el estado ha desencadenado hoy en Cataluña